Los crí­menes de Machado

De El Taller
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LOS CRÍMENES DE MACHADO

Jesús Rodríguez Resino, Junio 2005.

La historia que os voy ha contar, es la primera vez que se cuenta, y os dejará impertérritos. Se trata de una historia basada en hechos reales que nos ocurrió de verdad a mí y a mis amigos. Verdaderamente pasamos miedo, terror y pánico pero si alguna vez se te presenta una oportunidad como la que se no presentó a nosotros, no lo dudes, ¡Encamínate hacia la aventura! Espero que leer esta historia te guste tanto como a mi me ha costado escribirla, y que si te pasa también a ti como nos pasó a nosotros, que te una tanto como nos unió a nosotros.


Capítulo Primero: La Primera Pista. 17/09/2004

Era el primer día de clase, todos nos íbamos a volver a encontrar tras un verano como los de siempre; vanos, con alguna pequeña aventura amorosa reseñable, y alguna otra más bien embarazosa y con pocas, muy pocas ganas de empezar otro año (este, por fin el ultimo de la ESO). Después de contarles a los amigos lo poco que le tenías que contar, por que si había algo interesante, se supone que ya se lo habrías contado antes, entramos en clase. La primera hora paso bien, bueno paso más que bien, pasó como la seda. Nos tocaba con Genio, y con Genio, y sus geniales explicaciones, las clases pasan voladas. Este es uno de los pocos profesores que no tienen, o que aunque tengan su mote su mote no dice nada malo de ellos. Los únicos que de momento han hecho méritos para salvarse de tener mote han sido: Palomeque, que es el mejor, es el único que le da tiempo a dar todo el libro (bien dado), a repasar una semana antes de cada examen, terminar cinco minutos antes la clase y poner adivinanzas, y encima no había alumno que no saliera de su clase sin saberse los verbos (y digo había porque ahora están viniendo cada uno, que... pobre Palomeque, le compadezco). Palomeque es uno, y el otro (porque que yo recuerde no hay nadie más que se salve J) es el Genio, y como es de suponer no voy a decir su nombre porque no sería leal desvelar el nombre de una persona tan sabia. Si eres perspicaz, estoy seguro de que lo adivinarás.

Bueno, tras este peloteo descarado (Palomeque, Genio, en serio, no es broma sois los mejores) acabo de contar la historia. Resulta que después teníamos una asignatura, de la cual no puedo desvelar el nombre por que automáticamente se sabría quien la daba, y no quiero que ese secreto se desvele, no se si hasta el final del relato o si nunca saldrá a la luz, lo decidiré sobre la marcha. El caso, esta asignatura a la que llamaremos, por darle un nombre imparcial que no implique en nada a nadie L, era repartida/dada/enseñada, como prefieras llamarlo por la señora Hitch. Yo desconocía desde cuando llevaba esta profesora impartiendo clases en el instituto, ahora tampoco lo se, pero no es eso lo que me interesa.

Para que te hagas una ligera idea de cómo es esta profesora, te voy a hacer una descripción falsa para que cuando yo te hable de la señora Hitch, a ti te venga a la cabeza esta imagen que yo te voy a describir. Aunque sea más falsa que un billete de 75 euros. Se trata de una mujer anciana, de la que desconocemos su edad, pero la echamos aproximadamente entre 50 y 60 años, yo diría que la cosa esta por encima de los 55. Como esta descripción no vale para nada te diré que es rubia, ojos azules, mide un metro ochenta, suele ponerse minifalda, y por si se te había olvidado tiene 55 o 60 años. Ja Ja Ja! Ahora que todos tenemos en mente la imagen de nuestra profesora, procederé a contarte de donde provenían y cuales eran nuestras sospechas.

Resulta que nada más empezar la clase, la profesora sacó de su bolso un libro de Antonio Machado: Campos de Castilla. Ese libro, en un colegio, nunca levantaría sospecha de no ser porque en la contraportada tenía una mancha de sangre. Nada más ver el libro manchado de sangre, Nosotros tuvimos la sospecha de que aquella profesora de aspecto cuanto menos intrigante, tenía algo que esconder, y lo más seguro es que fuese algo difícil de explicar. De lo del libro solo nos dimos cuenta tres personas, yo Sir Jesús, Lord Iván y Master Adrián. Así que procedimos a hacer un consejo de Sabios entre los demás miembros del grupo, para exponer ante todos nuestras sospechas ante la nueva profesora.

Sir Jesús.- Se abre el consejo de Sabios con un solo punto; la presunta implicación de la profesora L en algo que huele bastante a podrido. Master Adrián (miró a Lord Iván) expón las sospechas ante los demás. Master Adrián.- Ante vosotros, leales súbditos del Gran Genio Dios Puto Amo, expongo la siguiente hipótesis que entre Lord Iván, Sir Jesús y yo hemos preparado (alzó la voz): - Tras ver ambos tres el libro de A. Machado manchado de sangre en el bolso de L, y recordando algunos hechos acontecidos en este instituto en años anteriores, tenemos la certeza de que la señora Hitch está relacionada con los 12 asesinatos aún sin resolver que se sucedieron en los aledaños de este instituto, antes de que terminase el curso pasado.

(Para el que no lo sepa, que supongo que seréis todos os explico: resulta que antes de terminar el curso 2003-2004 en el I.E.S Parque de Lisboa de Alcorcón se sucedieron una serie de asesinatos aún sin resolver. Fueron asesinados 12 jóvenes de entre 13 y 17 años, y lo único que los relacionaba unos con otros es que ninguno había aprobado el examen de un libro: Campos de Castilla, de A. Manchado. Interesante ¿verdad? El principal sospechoso era Lorenzo, pero fue absuelto)

Sir Juan.- ¡NO JODAS! Pero si cerraron el caso por falta de pruebas, y en cuanto al presunto asesino Lorenzo, le dejaron seguir dando clase e incluso algunos dicen que le dieron un dinerito por haberle acusado sin pruebas.

Lord Iván.- Entonces, a la luz de los acontecimientos, como miembro superior de la Orden, declaro el estado de máxima alerta y declaro también a la señora Hitch principal sospechosa de los crímenes de Machado estando a partir de este mismo instante bajo vigilancia extrema de todos los miembros de la Orden, y de los aliados a los que informaremos de la situación cuando tengamos más datos.

Sargento David.- Lo mismo es que no me he enterado bien, pero me estáis diciendo, que sin más pruebas que la de un libro manchado de sangre, o de cualquier otra cosa roja, vamos a acusar a una profesora anciana de un asesinato de doce menores.

Sargento Ainara.- Sí

Sargento David.- ¡Ah, bueno pues me apunto!

Sir Pablo.- Entonces con la ayuda de nuestro Gran Genio Dios Puto Amo, y la de nuestra lealtad que no tiene límites, y no menos la mía, queda declarado el estado de máxima alerta. Nos veremos en próximas reuniones.

Lord Iván.- Se cierra la reunión de la orden. Procedamos todos a recitar nuestro lema como símbolo de unión eterno.

TODOS.- "Algún día gobernaremos el mundo, algún día..."

Tras la reunión de la Orden, nuestras dudas habían sido eliminadas, y nuestra misión determinada. Solo faltaba sacarle a la señora Hitch la prueba concluyente que la culpara de todos los asesinatos. Para ello, todos sabíamos que era lo que teníamos que hacer.


Capítulo Segundo: La Prueba casi Concluyente. 24/09/2004

La misión ya tenía hora y fecha, el martes 24 de septiembre a las 11:30. Todos sabíamos que era lo que teníamos que hacer, pero como tú no lo sabes ahora te lo explico.

El viernes a 4º hora (11:30/12:20) teníamos clase de la asignatura que daba la señora Hitch. Así que la tendríamos acorralada en clase durante una hora para que confesase. Para que lo hiciera teníamos a las mejores mentes para hacer a una persona confesar un crimen: Iván, Pablo, Paula y Leticia (que son dos aliadas, cuyas inteligencias no tiene límites). Adrián y yo, Sir Jesús, nos limitaríamos a crear confusión en la clase, hasta llegar al caos. Juan movilizaría a un ejercito de masas para poder detener a la señora Hitch en caso de intentara huir. David y Ainara se podrían quedar mismamente haciendo bulto entre los ejércitos de masas.

Primera fase de la Operación Machado-Hitch. 11.30 AM

Leticia entra en clase, mientras que Adrián y yo comenzamos a sembrar el caos. Mientas, Juan se escapa de clase y va en busca del ejército de masas para el contraataque. David y Ainara le siguen. A continuación, Iván y Pablo van hacia la mesa del profesor y comienzan a hablar con L.

(Mientras que Iván y Pablo estaban hablando con la profesora de fondo se oía a Adrián y a Jesús sembrando el caos)

Adrián y Jesús.- ¡¡ QUE SOY TEJERO, QUIETO TODO EL MUNDO!! (dando golpes en las mesas y arrastrando las sillas) ¡¡ A LAS BARRICADAS !! ¡¡JA JA JA!!

Lord Iván.- Esto profe, que te queríamos comentar una cosa sobre Machado. Sir Pablo.- Sí eso sobre Machado. Te queríamos preguntar que si en alguna de sus obras se muere alguien asesinado. Es para un trabajo de ética. Lord Iván.- Sí, nos obliga a hacerlo aunque sea una tontería. Es que es muy autoritaria. Señora Hitch.- Bueno, es que no se donde pretendéis llegar con esto... deberíais leeros alguna de sus biografías la cual os ayudaría... emmh ¿no? Sir Pablo.- Sí, pero yo lo que pretendo saber es si los mataste tú. Señora Hitch.- ¿QUÉ? Lord Iván.- Pues eso, que si en alguna de sus obras matan a alguien. Sir Pablo.- ¿En Campos de Castilla matan a alguien?

Master Adrián y Sir Jesús.- ¡¡QUE TE DA!! ¡¡MMMHH, MENUDO PÁJARO!! ¡¡¡EEHHMMUUHHMM!!!

Señora Hitch.- ¡YA, YA, ALE, YA BASTA! ¡¡¡ SE ACABO!!!

(La clase estaba incontrolable, volaban los borradores, Sir Juan no podía contener a las masas embravecidas (al decir masas me refiero a ocho o diez personas) y todos se estaban pegando unos con otros, en definitiva L estaba desquiciada y en su punto exacto para dejar entrar a las masas y que ellas solas acabasen el trabajo)

Tras la orden de Iván y Pablo, Juan dejo entrar a las masas embravecidas entre las que estaban Sargento David y Sargento Ainara-

Sargento David.- ¡¡ A LA CARGA HIJOS DE ULZUR !! Sargento Ainara.- Mira eso, voy a echarle una foto a la clase, esto hay que recordarlo (saca una foto con el móvil) Sargento David.- (ve la foto) ¡¡ que guapa la foto, mi niña !!

(todos arrollan a L y la empiezan a gritar)

TODOS.- ¡¡VAMOS, CONFIESA!! ¡¡¡ CONFIESA!!!

Señora Hitch.- ¡BUENO YA ESTA BIEN! ¡PARAD! ¡QUE SEPAIS QUE TENEIS UN PARTE CADA UNO SINO ALGO PEOR! ¡HOMBRE YA... UGGHM!!

El caso es que la señora Hitch estaba ya a punto de caramelo pero seguía sin confesar. Para sacarla una confesión que pudiésemos utilizar en su contra no podríamos seguir siendo tan sutiles como ahora, necesitaríamos idear un ataque sorpresa que la forzase a decir la verdad.

Nos reunimos todos en el aula B014 que siempre esta vacía y era el único sitio de todo el instituto donde podíamos realizar nuestras reuniones secretas si la situación lo requería y desde luego esta era una de esas situaciones. La urgencia del quebranto favoreció que todos llegásemos a tiempo a la cita, cosa poco común en nuestro clan, ya que la mayoría de las veces teníamos que esperar a algunos mas de media hora a que llegasen.

Las mesas estaban colocadas en medio de la clase de forma estratégica, estaban dispuestas en U como si de un hemiciclo se tratase, no sabíamos quien las había colocado así pero a veces en las clases de idiomas se colocaban así para verse las caras mientras se habla. El caso es que nos pareció el paraíso, teníamos todo el tiempo que quisiésemos para discutir sobre asesinatos reales acontecidos en nuestras aulas y encima en una mesa que parecía colocada expresamente para nosotros, éramos los amos.

Todos nos sentamos, cuidadosamente uno tras otro, hasta que el último ocupo el último asiento, parecía extraño que los asientos estuviesen juntos, ya no sabíamos si aquello era el paraíso o más bien era la entrada al infierno. Eso empezaba a parecer demasiada coincidencia, no se, quizás debiésemos habernos cambiado de clase pero no lo hicimos. Nos quedamos dentro y empezamos a desvelar todos nuestros secretos.

Sir Jesús.- Se abre el consejo de Sabios con un solo punto; la presunta implicación de la profesora la señora Hitch en algo que huele bastante a podrido. Continuamos con las sospechas de que la señora Hitch es la única culpable de los crímenes de Machado, y además estas sospechas se han acrecentado en los últimos días debido a que creemos que esta mañana casi se la escapa la confesión de sus crímenes. Master Adrián.- Así es, creo que con nuestra inteligencia que no tiene límites podremos hacerla caer en una trampa mental y que confiese sus crímenes como si de una receta de rosquillas se tratase. Lord Iván.- Ahghh!!! Cuanta lealtad, ¡me encanta! Pero ¿Tenéis alguna idea de que podemos hacerla para que caiga en nuestras redes? Sir Juan.- Pues de eso se trata la reunión, tenemos que idear un plan de ataque tan perfecto que solo con ponerlo en práctica obtengamos la confesión de la señora Hitch. Todos sabemos que debemos resolver el caso y que L sea encarcelada ya que de no ser así la señora Hitch podría venir a por nosotros, ya que sabe que lo sabemos. Sir Pablo.- Si no resolvemos el caso y pronto las consecuencias podrían ser terribles, fatales, fastuosas... no quiero ni pensarlo. Sargento David.- ¡Soy demasiado joven para morir!

Así continuamos durante más de tres horas, discutiendo sobre un plan de acción para atacar psicológicamente a la señora Hitch. Fue realmente difícil diseñar algo tan complejo, algo tan infinitamente maquiavélico, astuto, sutil... iba a ser la comidilla de todo un año <<"Grupo de jóvenes destapa a la asesina de los crímenes de machado solo con las pruebas de las que la policía dispuso y no fue capaz de zanjar">> Todos estábamos ciertamente entusiasmados con la idea de ser unos héroes ante los ojos de la muchedumbre. Así que dispusimos una cita la mañana siguiente en la fuente de Los Músicos (lugar de quedada habitual entre Nosotros).


Capítulo Tercero: El Último Paso Para La Confesión. 25/09/2004

Miércoles por la mañana, me despierto con completa habitualidad a las 7.30 de la mañana, supongo que mis demás compañero harían lo mismo. Ese era el Día Final. Hoy podríamos convertirnos en héroes y heroínas nacionales antes los ojos de miles de personas, que soñarían con efectuar una hazaña similar a la nuestra, y que no conseguirían realizar jamás, o podríamos cometer el mayor error de nuestras vidas, quedar en ridículo delante de nuestras familias, profesores, demás compañeros, incluso podría llegar a enterarse la prensa de que nuestro malogrado intento de descubrir la identidad oculta de la señora Hitch, que en el fondo podría solamente ser una anciana un tanto hortera, que intenta enseñarnos lo mejor que puede. Esa era una difícil decisión, podríamos llamara incluso encrucijada, una de esas encrucijadas que solo se presentan una o dos veces en la vida en la que tienes que decidir entre arriesgarte e intentar conseguir la gloria, aunque ciertamente exista la posibilidad de fracasar en el intento, o quedarnos sentados en nuestro pupitre, viendo como la señora Hitch seguía asesinando alumnos ensartándoles libros de Machado en la espalda y después desollarlos y descuartizarlos. Verdaderamente era una difícil decisión y solo la podríamos tomar estando todos juntos. Es por eso por lo que quedamos todos juntos en la fuente de Los Músicos aquella mañana.

La Operación Final. 8.15 AM Fuente de Los Músicos

No suele ser habitual que todos lleguemos a tiempo, pero incluso yo llegué cinco minutos antes y algunos de los más leales ya estaban allí. A las 8.15 todos estábamos sentados ya en el escaño de la fuente discerniendo sobre nuestro futuro más inmediato. Era lógico que la mayoría de nosotros no hubiera podido dormir demasiado bien aquella noche. Todos teníamos ya una opinión medio formada, la cual habíamos formado esa misma noche, sobre lo que deberíamos hacer. Estábamos todos, aún así decidimos recontarnos una vez más como se hace en la guerra. Lord Iván... presente, Master Adrián... presente, Sir Pablo... presente, Sir Jesús... presente, Sir Juan... presente, Sargento David... presente, Sargento Ainara.... presente, Paula... presente, Pilar... presente Leticia...presente, Lorena... presente, Laura C.. presente, Laura M.... presente. El recuento había finalizado. Entonces Lord Iván dijo en alto.

Lord Iván.- ¡Leales compañeros! Se de buena tinta que meterse en esta misión será difícil para todos, y también sé que seguramente lo será para una más que para otros, por tanto, no queremos obligar a nadie en que participe si no lo desea. Sin más preámbulos, procedamos a votar, ¡que levanten la mano los que accedan a participar en dicha misión, sabiendo los detrimentos que esta puede provocar en quienes participen en ella!

En ese preciso momento, una imagen de todos nosotros se me pasó por la mente, era aquel día que fuimos a casa de Laura M y estuvimos jugando al Twister y a las cartas. Una lagrima me recorrió la mejilla, y pensé en lo buenos amigos que éramos, y que querría que esto siguiera así para siempre, no los podría abandonar, eran mis amigos. Sin dudarlo un instante más levante la mano con fuerza y dije - ¡No os abandonare aunque sea lo último que haga en esta vida! -. Tras de mi, lo hicieron los demás levantando la mano con más fuerza si cabe que yo, y pronunciando con fuerza – ¡Yo tampoco!-. Ese fue el momento mas memorable de mi vida, hasta el momento, y supongo que también el de mis compañeros. Entonces todos nos abrazamos. Supongo que el episodio del abrazo, bastó para darnos la fuerza necesaria para afrontar nuestro destino. Cargados de valor, como formando un estampida descendimos el paseo del parque de La Paz. A las chicas se les escaparon algunas lágrimas, pero todas fueron lo bastante fuertes para no romper a llorar. La Fuente de el León ya se atisbaba desde nuestra posición, eso significaba que nuestro destino estaba ya más cerca. Al doblar la fuente del león, se descubría el instituto entre los árboles. Nuestros corazones empezaron a latir como nunca antes lo habían hecho. El plan de acción estaba ya diseñado del día anterior, y estaba bien guardado en nuestras mentes. Nada podría a estas alturas detenernos, nuestra decisión ya estaba tomada. Continuamos andando, ahora ya por la arena del parque de enfrente de la Escuela de Música, como jinetes montados en sus caballos acudiendo al frente de batalla, con la cabeza bien alta, nuestro corazones latiendo como tambores de guerra, esquivando los balancines como si de robustas rocas se tratasen.

La hora había llegado, esa sería nuestra única oportunidad de desempeñar nuestro plan de acción. Si fallábamos todo estaría perdido, nos quedaríamos a solas con la señora Hitch, en el aula B014 que es donde el plan terminaría, y seguro que nos mataría y nos descuartizaría si no fuéramos capaces de finalizar nuestro plan de acción.

Doblamos la esquina y nos quedamos de frente con el instituto, nos quedamos de frente con el campo de batalla para nosotros solos. Los últimos chavales estaban entrando. Solo quedábamos nosotros. Suena la campana. Esa era nuestra señal. Como una sirena que avisa de que se acercan las bombas, nos sentó oír aquella campana a cuyo sonido ya estábamos acostumbrados. Entramos por la puerta del instituto, me adelanto unos pasos y tomo algo de agua de la fuente. Tenía la boca muy reseca. Al levantar la cabeza para secarme el labio con el puño de la sudadera, me percato de un ruido de alarma. Era como una jauría de coches de policía y bomberos. Aun se oía lejano, no le hicimos demasiado caso pues teníamos cosas más importantes donde tener la cabeza.

Nos ponemos en círculo al lado de uno de los bancos, y nos deseamos mutuamente una suerte que nos haría mucha falta. Ahora teníamos clase con la señora Hitch y ese sería el momento de comenzar nuestro plan de acción. Íbamos subiendo por la escaleras, y me acorde del ruido de antes, miré por la ventana.

El ruido de las sirenas de hacía cada vez más fuerte, tan y tan fuerte que parecía que ocurriese de veras algo realmente malo. De repente, unos cinco coches de policía y un furgón policial se presentaron delante de la puerta del instituto. Nos desconcertamos, en ese momento no sabíamos si abortar la misión o continuar. Decidimos continuar bajo todas las consecuencias. Subimos a clase y la señora Hitch ya estaba en clase. Nos sentamos en nuestros sitios.

El encargado de dar la señal era Sir Juan. Cuando el la diese, todos sabríamos que hacer. De repente Juan se levantó de la silla, esa era la señal inequívoca, pero todos teníamos que esperar a que pronunciara las palabras clave. Se le veía muy nervioso, pero no demasiado. Sabíamos que podría hacerlo, y que debía hacerlo, pero verdaderamente en ese momento a todos nos hubiese gustado que se echase atrás y que nuestra vida siguiese igual que antes. S.PT, valeroso como nunca antes, se aclaro la voz y dijo en voz alta y clara, con un tono tan esforzado que se nos pusieron los pelos de punta.

-¡A LAS BARRICADAS!

En ese preciso momento, dos GEOS derribaron las puertas, cada uno una, e irrumpieron en la clase mas de veinte policías armados, que agarraron a la señora Hitch y la pusieron contra la pared. Un hombre gordo muy bien vestido que tenía la placa enganchada al cinturón, dijo en voz alta.

- SEÑORA MÍRIAM HITCH SAN JUÁN, queda detenida por la presunta implicación en los crímenes de Machado, a expensas de lo que diga el juez será recluida en la cárcel de Alcalá Meco hasta que salga el juicio. Tiene derecho a una llamada, todo lo que diga o haga podrá ser utilizado en su contra. Si yo estuviese en su lugar, me buscaría u buen abogado. ¡LLEVAOSLA MUCHACHOS!

- Bueno chavales, siento lo ocurrido... de momento me quedaré con vosotros tomándoos declaración, ¿os parece bien? Mañana supongo que os traerán una nueva profesora


Y así fue como nuestros sueños de que la señora Hitch fuese encarcelada gracias a nosotros se vieron truncados por la actuación del sistema de justicia. Nos sentíamos defraudados, pero en cierta manera contentos porque habíamos vivido la aventura de nuestra vida y lo más importante es que la habíamos vivido todos juntos como verdaderos amigos.

Al fin y al cabo, la señora Hitch había sido encarcelada, y se veía que iba a ser por mucho tiempo. No fue gracias a nosotros, sino por que la policía había recavado las mismas pistas que nosotros, quizás hubiese un topo entre nosotros que les hubiese chivado nuestra información, pero esa era una posibilidad poco probable. Esta aventura nos unió más que cualquier otra cosa y decidimos no contar a nadie lo que habíamos intentado hacer. con haber vivido esa aventura nos bastaba. No nos hacia falta pavonearnos.

Es ahora cuando desvelo nuestra historia, para que sea conocida en todo el mundo.


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